¿Qué es un pirata?

Publicado en La-Ch.com:

¿Qué es un pirata? El producto cultural, la Ley Manzanero y ACTA

Un producto cultural es un concepto cambiante. La idea del autor, como bien sabían tipos como Barthes o Foucault, es histórica y, por lo tanto, transitoria. "Autor" es una palabra que se reinventa culturalmente con el tiempo, y al hacerlo se transforma también la red de relaciones sociales que implica, es decir: la industria.

Los derechos de autor sobre los productos culturales son relativamente recientes, nacieron con la era moderna. La promulgación de este sistema legal respondió a un contexto histórico determinado, actualizando la industria en un momento coyuntural.

Pero ahora, en la era del Internet, los conceptos mismos de "piratería" y de "producto cultural" se han vuelto mucho más complejos, y ni las leyes ni la industria se han actualizado frente a estos abruptos cambios. La piratería en la actualidad, como concepto que define un acto transgresor en sí, parece un concepto caduco. Ahora es ya parte importantísima e inevitable para la difusión efectiva de productos culturales. Sobre todo en casos como México donde el gasto para ir al cine, por ejemplo, si hacemos caso a FIDECINE, sólo lo puede cubrir el 18% de la población.

Por eso parecen absurdas (o al menos notoriamente no matizadas) iniciativas como la Ley Manzanero o ACTA. La primera fue una ley, promovida por Armando Manzanero (por eso el seudónimo), aprobada por el congreso mexicano, que define a la piratería como un delito que debe perseguirse por oficio (el "autor" ya ni tiene que enterarse). La segunda es un tratado secreto internacional (Anti-Counterfeiting Trade Agreement) que busca homogeneizar, sin consulta ciudadana y favoreciendo sólo los intereses de las empresas en el poder, las leyes entre los países para injerir de manera más directa y con penas más severas en la descarga ilegal por Internet, en detrimento de la privacidad del usuario.

La industria pre-Internet de los productos culturales está en caída libre. Lo que sigue es la revolución de la industria cultural post-Internet. Y, para que esta revolución ocurra ya, debemos informarnos y exigir la transformación ante las autoridades y ante aquellas empresas que se resisten a cambiar y que harán todo, incluso violando derechos del usuario, por mantenerse.